El gris también es un color.
La tristeza también es una emoción.
La soledad también existe.
El dolor se siente.
Y la pasión,
a veces hermosa,
a veces insoportable,
nos recuerda que estamos vivos.
No todo tiene que ser alegría.
No todo tiene que salir bien.
No todos los días tienen que tener sentido.
La vida no debería ser fácil.
Porque vivir también es perder,
extrañar,
equivocarse,
sentirse solo aun estando acompañado,
querer algo que no llega,
dar más de lo que vuelve,
y preguntarse, algunas noches,
qué carajo estamos haciendo acá.
Hoy estoy triste.
Hoy veo todo un poco gris.
Hoy me siento solo.
Hoy hay cosas que duelen.
Pero quizás no haya nada que corregir inmediatamente.
Quizás hoy simplemente toca sentirlo.
Porque el gris también es un color.
Porque la tristeza también es parte del paisaje.
Porque incluso el dolor necesita de alguien vivo para poder doler.
Y si hoy estoy triste,
viendo todo gris,
sintiéndome solo
y dejando que algunas cosas duelan,
es, en gran medida,
porque sigo acá.
porque todavía me importa.
Porque todavía siento.
Porque estoy vivo.
El gris también es un color