Skip to Content

Sentirse solo rodeado de gente que te ama

May 24, 2026 by
Sentirse solo rodeado de gente que te ama
Diego Garciacelay
| No comments yet

La soledad de no saber explicarse

A veces nos sentimos solos incluso estando rodeados de gente que nos quiere.

Y no hablo de falta de compañía.

Hablo de esa sensación incómoda de no poder explicar del todo qué nos pasa.

De no sentirnos comprendidos.

O peor todavía: de no lograr comprendernos a nosotros mismos lo suficiente como para poder transmitirlo.

Siempre me pregunté por qué tenemos esa necesidad tan humana de que alguien entienda lo que sentimos.

¿Por qué duele tanto no sentirse acompañado emocionalmente, incluso cuando sabemos que no estamos solos?

En mi caso, me afecta mucho no sentirme comprendido.

Y también me pesa sentir que muchas veces no logro comunicar bien lo que pienso o lo que me pasa.

Paradójicamente, me considero una persona muy comunicativa.

Tengo herramientas, palabras, recursos.

Pero hay emociones que igual se quedan cortas.

Y uno termina haciendo un esfuerzo raro por disimular la incomodidad de sentirse vulnerable.

Con los años entendí que la comunicación asertiva no es solamente hablar claro.

Es lograr transmitir algo sin herir, sin esconderse y sin traicionarse en el intento.

Y eso es muchísimo más difícil cuando lo que uno tiene para decir ni siquiera termina de entenderlo del todo.

A veces creemos que nos sentimos solos porque nadie nos acompaña.

Y en realidad nos sentimos solos porque no encontramos la forma correcta de mostrarnos.

Con el tiempo entendí también que muchas veces no leo buscando respuestas.

Leo para no sentirme solo.

Para confirmar que a otros también les pasó.

Se habla mucho de que emprender es un viaje solitario.

Y creo que es verdad.

Pero hay una parte de la que se habla menos: la transición entre emprender y transformarse en empresa.

Porque llega un momento donde tu proyecto deja de ser solamente “vos”.

Empieza a tener personalidad propia.

Y uno tiene que aprender a relacionarse distinto con aquello que creó.

Eso, al menos para mí, está siendo dificilísimo.

No importa cuántos socios tengas, ni cuánto quieras a la gente con la que trabajás.

Hay partes de ese proceso que inevitablemente se atraviesan en primera persona.

También entendí otra cosa:

No es lo mismo crear un negocio alrededor de algo que te apasiona, que apasionarte por algo que terminó siendo tu negocio.

Y creo que yo estoy claramente en el segundo grupo.

A mí no me apasionaban los ERP.

No soñaba con sistemas de gestión.

Lo que siempre me gustó fue gestionar, construir, decidir, resolver.

En el camino terminé creando una empresa de implementación de ERP… y me apasioné.

Pero como no venía “de origen” de ese mundo, muchas veces sentí que daba ventaja.

Que llegaba tarde.

Que me faltaba ese conocimiento que solo te da la curiosidad obsesiva de quien ama algo desde chico.

Y ahí aparecieron inseguridades.

Horas de más.

Autoexigencia ridícula.

Frustración.

Creo que esos son algunos de los riesgos de quienes nos apasionamos después.

En cambio, quienes convierten su pasión en negocio enfrentan otros peligros.

Lo pensé muchas veces con la equitación.

Yo podría haber vivido de eso.

Y decidí no hacerlo.

Porque tenía miedo de dejar de disfrutarlo.

De empezar a mirarlo como obligación.

De exigirme más de la cuenta.

De no tolerarme errores.

De volver trabajo algo que amaba demasiado.

No sé si hay un camino mejor que otro.

Pero sí creo que entender qué tipo de vínculo tenemos con lo que hacemos explica muchas más cosas de las que creemos.

Sentirse solo rodeado de gente que te ama
Diego Garciacelay May 24, 2026
Share this post
Archive
Sign in to leave a comment